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EL CONCEPTO DE GÉNERO Cuando se habla de poner en práctica proyectos o acciones institucionales tomando en cuenta lo que se conoce como género, o enfoque de género, o perspectiva de género hay que comenzar por comprender el significado del término género. Aquí nos interesa rescatar dos acepciones de género. La primera es mas englobante y se refiere a la visión o comprensión de la humanidad como una conglomeración de seres que tienen caracteres o rasgos en común. Nos referimos al género humano, el cual está compuesto de dos sexos: el femenino y el masculino. Este concepto nos confirma que la humanidad se ha desarrollado con los aportes que brindan ambos sexos. El significado de sexo se refiere a los atributos con que se nace, sobre todo los físicos. Cuando hablamos de sexo femenino, por ejemplo, nos referimos a los atributos biológicos con que nacen las mujeres, como es la capacidad de concebir y dar a luz hijos/as así como las funciones relacionadas con la maternidad. En el pensar actual de muchas personas, -hombres y mujeres-, se ha creído que el sexo conque se nace determina también las capacidades intelectuales de las personas. Esto ha dado lugar a que las niñas se críen de una manera y los varones de otra. Sin embargo, la práctica misma ha constatado que las mujeres criadas igual que los hombres desarrollan las mismas capacidades intelectuales y para el trabajo. Para que no exista confusión con estas ideas de lo que es ser mujer y lo que es ser hombre se ha creado la otra acepción o significado de género. En este contexto, género hace referencia a los atributos que son adquiridos por hombres y mujeres a través de dos formas principales de educación: la enculturación y la socialización. La enculturación es el resultado de los valores y prácticas culturales que son inculcados a los hijos/hijas por la madre, el padre u otros miembros de la familia dentro de su hogar. Por su parte, la socialización es la educación que reciben los niños/as desde su infancia en las distintas instituciones creadas por la sociedad nacional. Estos atributos son adquiridos en los años formativos y responden a los rasgos de la sociedad y la cultura en donde nace la persona. En resumen, se hace la distinción entre género femenino y género masculino para no confundirlo con sexo femenino y sexo masculino ya que algunos/as piensan que el nacer con un sexo u otro determina nuestras capacidades y nuestra forma de ser. Cuando se asume el compromiso de orientar una institución bajo un enfoque de género se debe iniciar un proceso de reestructuración para crear políticas que garanticen la equidad entre los géneros. Esta visión se basa en el reconocer que las mujeres son personas y que como tales tienen los mismos derechos que los hombres, como por ejemplo, a emplearse fuera de la casa, a tomar decisiones por sí mismas y a educarse, en igualdad de condiciones que los hombres. Intentar cambiar de la noche a la mañana la manera en que se piensa, se organiza el trabajo y los patrones de comportamiento para cada género toma varias generaciones, sin embargo, es posible ir cambiando ciertas condiciones para que desde su infancia los niños y las niñas tengan acceso a las mismas oportunidades y vayan escogiendo, de acuerdo a sus habilidades, las labores que mas se acercan a su ideal de persona adulta. Esto significa, que la crianza, la educación oficial o nacional y la asignación de tareas se realice con base en las características de la persona y no sobre nuestra idea de lo que puede y debe hacer una mujer y lo que puede y debe hacer un hombre. Por otro lado, debe considerarse que hay en la actualidad mujeres de todas las edades que en su experiencia personal y cotidiana hay ido transformando las ideas tradicionales sobre la mujer y realizan un esfuerzo continuo para que en sus distintos trabajos sean identificadas como personas en igualdad de condiciones en el acceso de recursos y de beneficios. Entre estas mujeres hay madres, esposas o compañeras, miembras de grupos comunales, líderes, educadoras, curadoras, etc. El esfuerzo de estas mujeres para ser reconocidas como personas, empezó en las comunidades indígenas desde hace mucho tiempo. Al día de hoy, nos encontramos con un número, cada vez mayor, de mujeres ya sean jóvenes o adultas, solteras o con pareja, con hijos o sin hijos, que buscan condiciones de equidad para asumir responsablemente compromisos a través de proyectos o programas. La igualdad de condiciones solo puede alcanzarse cuando ambos hombres y mujeres estén igualmente preparados para asumir las mismas funciones que voluntariamente hayan escogido. En todo el mundo esto se está logrando bajo un método en el cual se fortalecen los grupos de mujeres hasta que alcancen un nivel de comprensión y de experiencia laboral similar al que tienen los hombres para luego alcanzar el ideal, que es que hombres y mujeres trabajen juntos bajo las mismas condiciones de trabajo y bajo relaciones fundamentadas en el respeto mutuo. |
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